El breve asombro del mundo entero


Revisemos algunos de los videos que circulan por la web. Unos hombres se rocían con alcohol, se prenden fuego a si mismos y -como han tenido la precaución de hacerlo cerca de una pileta- se arrojan al agua para no achicharrarse. Otra moda: unos sujetos, poseídos por el espíritu de Charly García, se arrojan a una pileta desde un balcón. Lo llaman “balconing.” En Nueva York, varios sujetos practican algo más agresivo llamado knocking: caminar junto a un transeúnte, adelantarse  y, de repente, darse vuelta para pegarle una trompada. Por último, la nueva tendencia de disfrazarse y arrojarse en bicicleta a un río o un lago. Parece una estupidez, pero ya se ha cobrado un par de vidas de personas que se enredaron en su ropa.

Siempre hay una cámara para filmar estas cosas, porque todo lo que existe, existe para ser filmado  y difundido por las redes. Vivimos tiempos voyeuristas y enfáticos, barrocos e exagerados, donde se pugna por acaparar la atención de todo el planeta durante 15 segundos.

La Nación, domingo 10 de agosto de 2014.-

Comentarios

Diego dijo…
Parece una estupidez, pero lo es.