Confesiones de una corbata


Usamos corbata para los grandes momentos de la vida: los casamientos, los entierros y las audiencias judiciales. Sí -como decía Marshall McLuhan- la ropa es la extensión de nuestra piel, las corbatas, ¿a qué parte de nuestro cuerpo representan? ¿Serán la cresta que perdimos en algún momento? ¿La aleta que alguna vez tuvimos?

La corbata es un apéndice tan inútil, que en sí es puro mensaje: cuando se la usa, es para decir algo. "La corbata roja es la corbata del poder", afirma David Zyla, el neoyorquino de Color Your Style, un libro de reciente aparición acerca de cómo los colores comunican personalidades. Los colores brillantes distraen. El morado transmite confianza. El negro implica ambición y el gris, prudencia. El azul es seguridad, y el amarillo, actitud positiva.

Quisiéramos una historia sociopolítica de la corbata. Alguien que nos explique nuestras derivas de la corbata con dibujitos de los 90 a los tonos pasteles rosados y azules (casi femeninos) de los últimos tiempos. Y los colores fuertes de hoy. Que nos cuente, además, que quisimos decir con todo esto. 

La Nación, domingo 21 de septiembre.

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