De la canción como tratamiento rejuvenecedor


Tenemos toda nuestra infancia y nuestra adolescencia para ir juntando canciones. Las necesitamos para saber quiénes somos y cómo es el mundo. La noticia de la muerte de Gustavo Cerati y su tremenda repercusión nos muestran hasta qué punto dependemos de ellas.

Durante esta misma semana, la publicación estadounidense Scientific Reports publica un informe acerca de cómo nuestras canciones preferidas afectan nuestro cerebro. Haciendo una investigación con resonancias magnéticas sobre un grupo de personas que escucharon diferentes tipos de música, encontraron que la escucha de una canción favorita alteraba la conectividad con el hipocampo, la región responsable de la memoria y la consolidación de las emociones. “Al escuchar nuestra música favorita, no estamos creando nuevos recuerdos. Más bien, estamos aprovechando recuerdos y viejas emociones”, subraya el neurólogo Jonathan Burdette.

Para eso necesitamos a las canciones de la infancia y la adolescencia: para derrotar por un rato al tiempo. Para recuperar pedazos de nuestra vida. Para creer que, aunque estemos aquí y ahora, somos los de allá y entonces. 

La Nación, domingo 7 de septiembre de 2014.-

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