La difícil tarea de ser payaso


Viene siendo un mal siglo para los payasos. No es que antes se los respetara mucho, pero al menos se los reconocía. Hoy los periodistas políticos hacen stand up, los gobernantes acompañan sus discursos con chascarrillos, los manifestantes se ponen narices rojas. Miles de millones de chistes, ironías y sarcasmos recorren la web día a día. Todos queremos ser payasos y mostrar el lado ridículo de lo serio.

Mientras tanto, en Inglaterra la policía lleva meses tratando de atrapar a “el horror de Northampton”, un hombre de ropa colorida, peluca roja y cara pintada de blanco que saluda a los transeúntes con una sonrisa espeluznante. Similar al “payaso maldito” que apareció en la localidad de Alberti en agosto y a la veintena de payasos aterrorizantes que en estos días persiguen a niños y adolescentes por las calles de California.  “¿Preparativos para Halloween, chiste de Internet que se salió de control o asunto de seguridad pública?”, se preguntan allí. Todo eso; pero, además, el lado siniestro de la risa.

La Nación. domingo 19 de octubre de 2014.-


Comentarios