Las demasiadas palabras


 “Llámenme anticuado, pero a mí me gusta mandar correos electrónicos”, podría ser la confesión de un alma nostálgica  dentro de unos años. La firma inglesa de investigación The Radicati Group estudió el volumen de correos electrónicos que circulan por el mundo -100.000 millones de emails al día- y llegó a la conclusión de que es una tecnología improductiva, que roba tiempo y desperdicia recursos humanos. "El costo acumulativo de leer esos mensajes es muy alto. Puede tomar varios minutos abrirlos, leerlos, procesarlos y responder a cada uno, y ese proceso, repetido miles de veces, puede consumir un día laboral".

Si un mensaje es muy largo, ¿merece ser escrito? Como respuesta ante tanta incontinencia escrita en la redes, existe YO!, una aplicación que permite mandar un solo mensaje: la palabra “Yo!” (“¡Ey!”, dicho en lunfardo londinense). Un medio de enviar un saludo, una alerta, una llamada de atención a los destinatarios elegidos.

Y el péndulo se mueve hacia al otro extremo. Mientras leemos esto, alguien está inventando una tecnología para no decir cosas. Aplicaciones para administrar el silencio, en una red de mensajes parcos y enigmáticos.

La Nación, domingo 28 de septiembre.-


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