Tristezas de primavera


Cuando T. S. Eliot dice que abril es el mes más cruel, está hablando de nuestro septiembre. ¿Tenía razón el poeta que hablaba de la crueldad de la primavera? Hay indicios. Puestos a enfermarnos de cosas nuevas, en estos tiempos a la depresión invernal le estaríamos sumando la “astenia primaveral” o depresión de primavera.

En un artículo publicado en estos días en Perfil, la psicóloga clínica Dina Laufer advierte acerca de los síntomas que acompañan este cambio de estación: sentimientos de tristeza, cambios en el sueño, fatiga e irritabilidad. Los responsables de esto serían la variación en la intensidad de la luz -que produce mayor sensibilidad y cambios emocionales- y las alergias que produce la estación del año más amada por todos.

Una hipótesis inversa: no es el clima el que deprime: somos nosotros los que deprimimos a la primavera. Somos sujetos complejos, que aman y odian, están alegres y tristes al mismo tiempo; es natural que el clima nos siga en nuestros vaivenes y nuestros cambios de ánimo. Otra conjetura: la primavera deprime porque la felicidad ajena hace mal. Una hipótesis más: puestos a deprimirnos, cualquier estación viene bien…

Mariano Nicolás Donadío

Viernes 7 de noviembre de 2014 - año 15 - número 644 - día de la pizza de rúcula

lo insoportable
qué rápido que se ablandan las zanahorias en la heladera, reflexionamos.

actividades de la fundación solargento
yo también hago una presentación de algo en noviembre”, acto multitudinario.

mira vos, che
tapas ridículas de discos de los 80. Míralas ahora, antes de que a alguien se le ocurra reivindicarlas.

Autobiografía en haiku
No me llamen /
boludo alegre. Soy un /
boludo melancólico. 

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