Abrace primero y pague después




Hasta ahora nadie había encontrado la forma de empaquetar el cariño para venderlo a precios razonables. La estadounidense Samantha Hess, que vende abrazos, está muy cerca de conseguirlo.

Samantha cobra un dólar por cada minuto de mimos. En su tienda de Oregon -llamada “Abrazate conmigo-” puede contratarse una sesión de caricias: estas varían entre una y cinco horas de duración, aunque puede pedirse una sesión pequeña de quince minutos. Suelen venir divorciados o personas que está saliendo de una relación, gente obesa o con alguna suerte de discapacidad.

“No hay servicios adicionales”, aclara. “No estoy interesada en eso. Se trata de hacer que los clientes se sientan aceptados y que sepan que no van a estar solos”. Samantha ya lleva acariciados a diez mil clientes. No nos rasguemos las vestiduras, baby: vivimos en una cultura de mercado. Esto vuelve capitalista hasta a nuestra forma de mimarnos, de amar y ser amados.

La Nación, domingo 30 de noviembre de 2014.-


Comentarios

Germán Serain dijo…
Si le digo que me encantó su nota, ¿puedo cobrarle después un par de monedas?...