El experimento de los perros optimistas


Todavía no sabemos si nacemos optimistas o si aprendimos a serlo. El equipo de investigación de la zoóloga australiana Melissa Starling, de la Universidad de Sídney, investigó el comportamiento de un grupo de perros y sostuvo que hay perros optimistas y perros pesimistas.

A los perros examinados se les enseñó dos sonidos: con uno se les daba leche; con el otro, dos octavas más arriba, se les daba agua. La diferencia la hacía un sonido ambiguo situado en el medio de los dos anteriores. Cuando lo escuchaban, algunos perros se excitaban y corrían con alegría hacia la leche. Otros, hacia el agua. “Si los perros acudían con ilusión al escuchar el sonido ambiguo, ello señalaba que esperan leche en vez de agua, y eso permitía calificarles como optimistas.”

El optimismo exige un salto al vacío, una imaginación como la de estos perros. En estos tiempos ambiguos pero de optimismo obligatorio (“sea positivo”) pedimos un poco de paciencia y de consideración. Quizás no sea natural ni esté en nuestros instintos. Quizás sea el resultado de un largo adiestramiento.

La Nación. Domingo 4 de enero de 2015.-

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