Tristeza para ojos grandes y un montón de plata.



Es imposible no sentir compasión por un niño que nos mira con ojos grandes y redondos; más todavía si esos ojos son como los de las pinturas de Walter Keane, tres veces más grandes que los normales. Aunque sus pinturas no despertaron la compasión de los críticos, fueron un éxito en la década del 60. Andy Warhol, ese amante del kitsch, dijo que no podían ser tan malos si eran tan exitosos.

Pero había un secreto detrás de estas pinturas: todos fueron hechas por Margaret Keane, su esposa, que vivía encerrada en su casa mientras su marido se llevaba el crédito y el dinero. Cuando se separaron, Margaret reclamó la autoría de esas pinturas. La historia fue llevada al cine por Tim Burton y estrenada en estos días en los cines de Estados Unidos. 

Hoy Margaret tiene 87 años y sigue pintando. Alguien le dijo alguna vez que esos ojos grandes y tristes eran los de ella misma, la artista encerrada que trabajaba sin descanso. Ella, sorprendida, confesó que nunca se había dado cuenta de eso.

La Nación, domingo 28 de diciembre de 2014.-

Comentarios

Siempre pienso en las mujeres que ocultas hacen un trabajo, cualquier trabajo, todos los trabajos sin esperar reconocimiento. Bienvenido en este caso, saber que Margaret fue la autora de esas potentes imágenes.