El regreso de la billetera perdida


Le hemos confiado nuestra identidad -nuestro nombre, nuestro dinero, las fotos y los números de teléfono de nuestros seres queridos- a un pequeño estuche de cuero llamado billetera. El londinense Edward Parker perdió la suya en 1950: se le cayó en la parte de atrás de una estantería medieval mientras reparaba un edificio bombardeado en la guerra. "Uno de sus amigos le preguntó : '¿Qué has perdido, Ed?'. Y él dijo: 'da igual lo que perdí, el dinero no me importa, son los recuerdos que perdí'", cuenta su esposa.

Más tarde que temprano, la semana pasada Parker recibió su billetera de vuelta: 65 años después, un restaurador la encontró al volver a reparar el edificio. Pero esa billetera ya no era una billetera. Era una cápsula del tiempo. Había fotos familiares, facturas, recibos, antiguas tarjetas del sindicato y del seguro médico.

Las cosas nos abandonan o nosotros las abandonamos a ellas. “Nada se pierde, pero todo cambia” dice un proverbio romano. Todo regresa; pero, cuando vuelve, ya se ha convertido en otra cosa.

La Nación, domingo 22 de marzo de 2015.-

Comentarios