Escapar de la música


¿La vida, sin la música, sería un error? El inglés Trevor Cox -saxofonista y profesor de ingeniería acústica- se propuso poner a prueba este aforismo de Nietzsche y vivir cuarenta días sin escuchar una sola melodía. “Quería explorar cómo nos afecta la omnipresencia de la música en las sociedad moderna”, explicó.

Durante los primeros días de ese ayuno la cabeza de Cox se pobló de fragmentos de canciones. Su DJ interior respondió a la veda con bombardeo de melodías pegadizas; sintió un deseo desesperado de cantar y tararear. Con los días, el bombardeo se calmó. Pero descubrió que la única forma de vivir sin la música es ser un ermitaño. Tuvo que llevar un reproductor de mp3 con grabaciones de ruidos para evitarla.

En una cultura en la que la música es una mercancía con sobreoferta, no hay lugar donde escapar de ella. Creemos que en el infierno hay música sonando las 24 horas del día. Es probable que los propios condenados sean los que eligen la lista de temas.

La Nación, domingo 12 de abril de 2014.-

Comentarios