La lenta muerte del perro electrónico

 

No se le pedía mucho: tan sólo que brincara con sus patas de metal, que hiciera brillar sus ojos electrónicos y siguiera a su dueño por toda la casa. Pero en 2006 la empresa japonesa Sony anunció que su perro robot Aibo dejaba de ser fabricado. Eso, y la desaparición de su soporte técnico, condenaron a los pobres autómatas a una muerte lenta y progresiva. En estos días, en el sudeste asiático, donde los Aibos son populares y queridos, se emparcha y recicla a los que aún quedan con vida. Y cuando uno de ellos se apaga (nunca tan cierta la metáfora) para siempre, recibe un funeral similar al de una mascota.

“No sabía que su vida tenía un límite” cuenta con tristeza Hideko Mori, de 70 años. Tanto el perro Aibo como sus primos, el Tamagotchi y el Furby, son erratas en el texto de la evolución. Cualquier caniche Toy -tal vez el animal más parecido a un juguete de todos los seres vivos- puede jactarse de sobrevivir más tiempo como especie que el pobre Aibo. La carne derrotó al plástico. Como dijo un poeta, solo lo fugitivo permanece y dura.

Mariano Nicolás Donadío


Viernes 17 de abril de 2015 - año 15 - número 664 - día del infierno personal

lo insoportable
el recurso periodístico del “qué decís de lo que dijo Fulano” y el “qué decís de lo que dijo Zutano sobre lo que dijo Fulano” y así hasta el infinito.

actividades de la fundación solargento
“escribir novelas para niños no es solamente quitar las palabras coger, merca y birra”. Taller orientativo.

mira vos, che
100 películas del Bafici para ver en casa.

Autobiografía en haiku
Solo tenemos /
el tiempo y la nostalgia. /
Solamente eso.



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