La píldora de la compasión


Mientras el papa Francisco propone algo así como una política de la compasión, los laboratorios médicos buscan una píldora que nos haga más compasivos. Científicos de la Universidad de California en Berkeley se encontraron con que un medicamento usado contra el Parkinson “altera el equilibrio neuroquímico de la corteza prefrontal del cerebro y provoca una mayor disposición a participar en comportamientos prosociales, como asegurar que los recursos se dividan de manera más equitativa.”

Pero en el camino a una compasión sin drogas, una experiencia conocida como “meditación compasiva” -la práctica durante treinta días de meditación budista por un grupo de voluntarios- dio como resultado la aparición de sentimientos altruistas y un incremento de actividad en la corteza parietal inferior de todos ellos. Nuevas vías de camino a la compasión (ese sentimiento tan precioso como misterioso): por contagio, por entrenamiento cerebral o por medicación.

La Nación, domingo 26 de abril de 2014.- 

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