Los gritos ilegales de los niños de Tokio


Es posible que la infancia sea el artefacto más ruidoso entre todos los que inventó la modernidad. (¿Y antes? Dicen los historiadores que hasta hace un par de siglos nadie prestaba atención a los niños; por lo tanto, eran poco menos que inexistentes. E inaudibles). Pero un par de siglos no son nada y la infancia es una creación reciente: es normal que todavía no sepamos bien qué hacer con ella. Las autoridades de Tokio llegaron a prohibir el sonido de las voces de los niños al jugar.


El municipio estaba preocupado por el volumen sonoro de sus calles: más de 45 decibeles en zonas residenciales. Algunas guarderías se vieron obligadas a colocar aislantes acústicos y prohibir que sus alumnos salieran al patio. Pero esta semana un cambio de ley dejó de considerar a los japonesitos como “contaminación sonora” y el primer ministro Shinzo Abe recomendó la creación de más guarderías y centros de cuidado infantil. Un hurra por los niños de Japón, y por este reconocimiento oficial de su existencia. 

La Nación, domingo 5 de abril de 2015.-

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