Nagoro, la aldea donde viven espantapájaros


La aldea japonesa de Nagoro se está quedando sin habitantes. La emigración la ha dejado brutalmente reducida a tres decenas de habitantes. Tsukumi Ayano, la mujer más joven del pueblo, tiene sesenta y cinco años y encontró una forma de suavizar su soledad: llenar a Nagoro de espantapájaros.

Cada muñeco tiene su esqueleto de madera y está relleno con trapo y papel de diario. Hay estudiantes en sus pupitres, tenderos, amas de casa asomadas a la ventana y algún vagabundo a la intemperie. Alguien le pidió que hicieran uno con la apariencia de un joven que abandonó la aldea o algún pariente muerto. "Aquí viven apenas 35 personas. Pero hay 150 espantapájaros, así que nos superan varias veces", enumera Tsukumi.

¿Qué sucederá cuando desaparezca el último humano de Nagoro, la aldea espantapájaros?  ¿Se le inyectarán turistas -esas aves de paso que llegan, miran y se van- o el estado japonés se animará a dejarla en manos de sus habitantes para que continúen con sus rutinas y sus afanes, más parsimoniosos y mucho, muchísimo más lentos que las nuestros?
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Mariano Nicolás Donadío


Viernes 3 de abril de 2015 - año 15 - número 662 - día del cartapacios

lo insoportable
el uso de la palabra “claramente” para decir cualquier cosa

actividades de la fundación solargento
taller de alargamiento de cuentos para convertirlos en nouvelles y de nouvelles para convertirlas en novelas.

mira vos, che
ciudades fotografiadas desde arriba y vistas como si fueran un planeta. Sí, suena complicado, pero el lindísimo.

Acción antipoética

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