Aprenda paciencia con el método Ah Ji



Si él te dijo “voy para allá” y nunca vino, o si ella te dejó esperando una noche entera y no volvió a responder tus llamados, es hora de que le dediques una plegaria a Ah Ji, el patrono taiwanés de los colgados en una cita. Ah Ji tiene cuarenta y siete años y lleva veinte esperando a la chica que lo citó en la estación de tren de Tainan.

Durante años, Ah Ji esperaba con cara de saludo a los pasajeros que bajaban por las escalinatas de la estación. Cuando le prohibieron ocupar ese lugar, armó su covacha junta a una de las puertas del costado.  Hoy vive una vida de linyera y es recibe comida de las trabajadoras sociales y los transeúntes. Algunos familiares lo visitan y le llevan ropa, pero él continúa inflexible en esto que ya no es amor sino la intransigencia de un perro testarudo. Nuestro esperante desdeña las invitaciones a volver con su familia o a dormir entre cuatro paredes y un techo. Quizas ya sepa que ella nunca va a venir. Pero a esta altura de la vida, Ah Ji no cree en el amor: le basta con la terca esperanza.

La Nación, domingo 17 de mayo de 2015.-


Comentarios

damianivanoff dijo…
Penélopo.
damianivanoff dijo…
Penélopo.
Germán Serain dijo…
Lo más triste es que ella probablemente no sabe que él la espera. Acaso hasta ya haya muerto. O lo que es más grave: puede que lo esté esperando a él, con un similar empecinamiento, pero en otra parte.