Nada sin su culpa


Nos hemos construido un mundo jurídico de premios y castigos: nos pasamos el día leyendo noticias sobre sospechosos y culpables. Dedicamos tantas horas al sentimiento de la culpa (para encontrarla en los otros o para repartirla) que sería honesto preguntarnos por qué nos interesa tanto.

Kelly Goldsmith, de la Northwestern University de Illinois, llegó a la conclusión de que hay una estrecha conexión entre la culpa y el placer. Que los sujetos que estaban a dieta comían con culpa pero con goce, y ese cóctel de sentimientos los impulsaba a comer más. “Los sentimientos de pecado y arrepentimiento desencadenan pensamientos de deseo en el cerebro. Nuestros vicios son tentadores porque sabemos que son malos para nosotros”, deduce.

En estos tiempos de fundamentalismo anticulpa (“no me arrepiento de nada”), este es el secreto de la fascinación que nos produce: la culpa es un condimento agridulce y malévolo que le pone más placer a las cosas de la vida.
Mariano Nicolás Donadío


Viernes 1º de mayo de 2015 - año 15 - número 666 - día del bestiún

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las esposas de los políticos en los programas de televisión. La idea de “si tu familia es tan linda vas a ser un buen gobernante”.

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mira vos, che
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Autobiografía
Entre la muerte /
y la vida elijo la /
vida, por pereza.

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