Charlie Charlie, el demonio lacónico


Cada época tiene los demonios que se merece. En las redes circula la noticia de uno demonio llamado Charlie Charlie (¿?) al que se puede invocar de una forma muy sencilla. Se dobla una hoja en cuatro partes: en dos de los cuadrados se escribe “SÍ”, en los otros dos se escribe “NO”. En su centro se coloca un lápiz. Se le hace una pregunta mientras coloca un segundo lápiz en forma perpendicular al primero: este lápiz se inclinará hacia un SÍ o hacia un NO.


Esta invocación a Charlie -esta variante infantil e incruenta de la tenebrosa Ouija- en estos días está circulando por Youtube, llamó la atención de la agencia de noticias de la BBC y es moda en las pijamadas y las reuniones de adolescentes. Dirán que un lápiz puede girar porque no está alineado perfectamente con su compañero, o por una sencilla corriente de aire. Nosotros queremos llamar la atención sobre la crisis de identidad que atraviesan las instituciones demoníacas, que ya no desean realizar tratos con nosotros sino que se limitan a responder con monosílabos a nuestras preguntas. Quizás nuestras almas, devaluadas y sin espesor, ya no interesan.

La Nación, domingo 31 de junio de 2015.-

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