La exacta mitad del rencor



La aceptación del mito de la media naranja -somos dos mitades de una fruta que esperan encontrarse entre sí para unirse y estar completos- viene con este daño colateral: los que se separan, quedan incompletos. La fe absoluta en esta creencia fue la que llevó a “el novio alemán” (no sabemos su nombre) a cortar sus objetos más queridos por la mitad, y ponerlos en venta por la Web.

Con prolijo rencor, el (ex) novio  aserró por la mitad a un auto Opel Corsa, una MacBook Pro, un iPhone, un sillón, la cama, sillas, un disco de vinilo de REM y un osito de peluche. “Gracias por 12 ‘hermosos’ años. Te llevaste la mitad que te merecías” escribió a su novia. Las fotos pueden verse por Ebay.

Pero en casos como estos, las matemáticas puras son insatisfactorias, y los fallos salomónicos se vuelven injustos. Se ha dicho miles de veces que los extremos son malos, pero tengamos cuidado con los fundamentalistas del justo medio, capaz también de producir sus propios monstruos.


La Nación, domingo 21 de junio de 2015.-

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