Entre una cabra y David Bowie


Las dos historias suceden en estos días y en Inglaterra; a Borges -admirador de Inglaterra y de los juegos de identidad- le hubieran agradado. Will Brooker es profesor de estudios culturales de la Kingston University de Londres y para escribir una biografía de David Bowie tratará de “ser” la estrella pop de la música inglesa durante un año: copiar su alimentación, leer sus libros, ver sus películas favoritas e imitar algunas de sus extravagancias.

Casi al mismo tiempo, su compatriota Thomas Thwaites quiso saber en primera persona cómo es vivir como una cabra. Para eso, este diseñador industrial se construyó una prótesis que le permitiera caminar en cuatro patas. Vivió como uno más del rebaño durante tres días. “Quería tomar unas vacaciones del dolor y la preocupación que conlleva ser un ser consciente capaz de lamentarse del pasado y preocuparse por el futuro”, justificó.

Pero los dos se equivocan, por razones casi metafísicas. Esta vacación de la identidad a las que aspiran es imposible: no hay forma de dejar de ser uno mismo. El yo que quiere vestirse de otro, nunca deja de ser ese yo. 

La Nación, domingo 32 de agosto de 2015.-


Comentarios

Diego dijo…
Admitamos por un instante -y obviando todo lo que haya que obviar en beneficio del argumento- que uno pudiera engañarse y sentirse parecido a Bowie. Casi se puede imaginar la idea.

Ahora, lo del tipo de la cabra ya es una soberana estupidez, sin atenuantes. Me imagino que luego de tres días habrá estado harto de comer pasto y cagar bolitas.