NoPhone, el aparato de no hacer nada



Las telecomunicaciones, Internet, las redes sociales se basan en la premisa -a todas luces falsa- de que tenemos  que ser ubicables durante las 24 horas del día. De este artículo de fe nace el culto a los celulares. Y el miedo a salir de casa sin teléfono o sin carga, ese infierno del creyente.

Hay una rebelión, pero, por ahora, es irónica. En Estados Unidos acaba de salir a la venta el NoPhone Zero: un rectángulo de plástico que pesa lo mismo que un celular y no hace nada. Es menos que un teléfono, explican sus vendedores. “Se siente como un smartphone, pero es sólo un rectángulo de plástico”. “Ahora ya puedo comer sin tomarle fotos a la comida. ¡Gracias, NoPhone!.” “Gracias al NoPhone, no le hablado borracho a mi ex novia en más de un año” aseguran algunos fanáticos.

El NoPhone cuesta cinco dólares  pero su valor es inconmensurable. Nos libera de la obligación de mantenerlo cargado y con espacio en su chip. Recuperamos horas de lectura (de libros) en el tren y el colectivo. Con él en el bolsillo recuperamos nuestra libertad primigenia, el hábito de pensar en nada, de hablar solos y de silbar por la calle. 

La Nación, domingo 20 de septiembre de 2015.-

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