Más oscuro es más sano


Qué nos disculpen los extremistas de la seguridad urbana, pero necesitamos lugares más oscuros. La oscuridad es un recurso natural, está en peligro y tenemos que salvarla. Esto es lo que sostiene Paul Bogard, autor del libro “El fin de la noche: en busca de la oscuridad natural en la era de la luz artificial.”

“La oscuridad es un ingrediente indispensable para el equilibrio de las cosas. Lo anterior no solo dicho en sentido metafórico, sino que los ecosistemas, así como el orden natural, requieren de su presencia para mantener su funcionalidad”, argumenta Bogard. La contaminación lumínica y los excesos de luz artificial nos impiden ver el cielo nocturno y alteran los ritmos naturales. Urge reconocer a la oscuridad como fuerza equilibrante y combatir la sobreiluminación.

Llevamos milenios de pensamiento a luz de vela, un siglo de luz de gas, varias décadas de luz eléctrica, algunos años de chillones LEDs salpicando nuestro entorno. Cuánta verdad nos habremos perdido, por no haber tenido la oscuridad suficiente.


Mariano Nicolás Donadío


Viernes 16 de octubre de 2015 - año 15 - número 688 - día del hipoclorito

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Comentarios

damianivanoff dijo…
Hay abuso de la luz y del ruido, que a veces se hace llamar "sonido". Despues de una jornada rodeados de luz artificial, pantallas, luces blancas de tubo, luces de colores de los locales...nada mejor que la leve luz natural de las seis o siete de la tarde. Hay que usar menos luz, vamos, no hay nada que ver!
Diego dijo…
Un muy buen libro de similar temática es ¨El elogio de la sombra¨, de Junichiro Tanizaki.

Saludos.
musidora dijo…
incluso para hacer el amor, mejor sin luz!