Solo un deseo más



En el principio, el holandés Kees Veldboer conducía una ambulancia por las calles de Rotterdam. Llevaba a un paciente terminal al hospital; como allí no había espacio, fueron a pasear al muelle. El paciente era un marinero retirado y con lágrimas en los ojos le contó de sus deseos de navegar por última vez. Dicho y hecho: el marinero tuvo su último viaje y  Veldboer  fundó Stichting Ambulance Wens (Fundación Ambulancia del Deseo), una organización que cumple los últimos deseos de quienes están a punto de morir.

Kees y su esposa hoy cuentan con 230 voluntarios, seis ambulancias y una casa de vacaciones. Cumplieron más de 6000 deseos: una anciana de 101 años que quería andar a caballo; otra que deseaba asistir -en camilla- a una boda, un viejo guardia de zoológico, recibir un lengüetazo de una jirafa.


Una mujer pidió ser llevada al Rijkmusseum a encontrarse con  "Simeón recibe a Jesús en el templo", un cuadro que Rembrandt dejó inconcluso.  "Ahora me doy cuenta que una vida nunca termina. Mi vida no está por terminar y esta pintura no está por terminar. He visto lo que quería ver, nos podemos ir ya", dijo. Y se fueron. 

La Nación, domingo 4 de octubre de 2015.-

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