El exilio virtual de la joven Xiao Sun




Xiao Sun tenía catorce años y acababa de discutir con sus padres; sencillamente, dio un portazo y se fue. Sus padres llevaban diez años esperándola, hasta que la policía de la provincia de Zhejiang la encontró en un cibercafé jugando una infinita sesión de CrossFire, un juego de acción en primera persona.

La joven china vivía en cibercafés y se ganaba la comida con changas y pequeñas tareas, hasta que un día la policía entró a hacer un control del local y descubrió que Xiao Sun tenía un documento falso. Aunque ya había sido dada por muerta, sus padres nunca quisieron cambiar el número de teléfono, a la espera de una llamada que su hija nunca quiso hacer. La Policía le impuso una multa de 150 dólares y la llevó de vuelta a casa.

Puede decirse que Xiao pasó diez años en otro mundo. Que el lugar de su elección se llamaba “CrossFire” y era un extraño y violento país donde la gente no hace otra cosa que dispararse para tratar de sobrevivir. Después de este tiempo de autoexilio virtual, llegó el momento de volver.


La Nación, domingo 7 de diciembre de 2015.-

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