Una modelo en contra de la vida bella


Acostumbrémonos a desconfiar de las vidas excesivamente bellas o demasiado prolijas. Y de la gente que en las redes sólo sube fotos de playas y atardeceres. Essena O'Neill, una australiana de 18 años era una estrella teenager de la Web: tenía más de medio millón de seguidores en Instagram con las que compartía sus fotos y su estilo de vida.

Pero un día confesó que todo eso era mentira. "Estómago succionado, pose estratégica, pechos subidos. Quiero que las chicas jóvenes sepan que esto no es una vida sincera, cool o inspiradora. Es perfección forzada para recibir atención", anunció. Y reescribió los comentarios de sus fotografías con textos irónicos en los que reconoce que su ropa no le gustaba, pero había hecho un trato comercial para mostrarla. Y que está harta de pasarse horas en el gimnasio; su foto haciendo yoga reza que “no hay nada zen en tratar de parecer ser zen".

A juzgar por el número de seguidores, se trata de una abjuración exitosa. La webstar de las fotos bellas se ha reconvertido en un ícono de la sinceridad. Pero el problema con el marketing de la sinceridad, es que sigue siendo marketing.

La Nación, 15 de noviembre de 2015.-


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