A prueba de banqueros



En París existe un restaurante que prohíbe la entrada de los banqueros.

No busquemos aquí una épica a la manera del viejo anarquismo (que veía en el banquero al verdadero enemigo público) ni un resabio de los indignados de la crisis europea del 2008. Alexandre Callet -que así se llama nuestro personaje y parece más un votante de Cambiemos que otra cosa- se sintió humillado cuando pidió un crédito de setenta mil euros para abrir un nuevo restaurante y el banco se lo negó. “Siempre que queremos iniciar un negocio, tenemos que ponernos en cuatro patas. Nunca he tenido problemas financieros y, sin embargo me encuentro en esta situación. Los banqueros no están haciendo su trabajo” protesta Callet ante la prensa.

Un cartel colocado en la puerta de su restaurant Les Ecuries de Richelieu proclama: “Los perros son bienvenidos, los banqueros prohibidos (a menos que paguen una entrada de setenta mil euros)”. De todas las nuevas especies de discriminación, esta es una de las más simpáticas. ¿Cómo hace para identificarlos? No debe ser difícil. Cuando se ha vivido entre ellos, los banqueros son reconocibles a simple vista por su ropa, su peinado y su charla.


Mariano Nicolás Donadío


Viernes 18 de marzo de 2015 - año 15 - número 704 - día de la estricnina

lo insoportable
la idea planteada desde el “sentido común” de que los políticos son los corruptos y los empresarios son los héroes

actividades de la fundación solargento
“vos también podés pintar como el orto”, taller de pintura por Milo Lockett. 

mira vos, che
reíte del reglamento de Facebook y mirá las fotos que te prohibió ver.

Acción antipoética




Comentarios

Diego dijo…
“¿Qué es el robo de un banco en comparación con fundar uno?”