Camas y crimen en el motel de los mirones



En enero de 1980, el periodista Gay Talese recibió una carta anónima: era de un hombre que decía haber comprado un motel en Aurora, Colorado, Estados Unidos, para "satisfacer sus tendencias voyeristas". Foos instaló rejillas de ventilación falsas en el techo de las 21 habitaciones para poder espiar a sus huéspedes teniendo relaciones sexuales.

Desde entonces Gay Talese tuvo varias entrevistas con Foos y su esposa, y en junio va a publicar su crónica The Voyeur's Motel ("El motel del voyerista"). En el último número de The New Yorker aparece un adelanto que pone en entredicho a Talese y a su ética, cuando éste relató un crimen cometido en una habitación del hotel que ni su dueño ni el famoso periodista denunciaron a la policía.
 
No sabemos si la verdadera vocación de Gerald Foos fue el espionaje y para eso puso un motel, o si fue un hotelero con aficiones de mirón. Foos cerró su hotel en 1995, cuando Internet era una fuerza imparable y se abría una nueva época en la historia de la privacidad. La vida íntima empezó a ofrecerse en las redes, gratuita y voluntariamente, y la cosa ya no tenía tanta gracia.

La Nación, domingo 24 de abril de 2016.-


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