El gran videojuego del mundo


Se ha dicho que el mundo es un gran teatro. O que, diría Borges, somos piezas de un ajedrez divino. O parte de la danza del universo, como afirman los místicos sufíes. Elon Musk, el millonario filántropo y CEO de Tesla, afirma que somos personajes en el videojuego de una civilización más avanzada.

La llamada “hipótesis de la simulación”, se sostiene en la evidencia de que en 40 años la industria de los juegos ha avanzado vigorosamente en la simulación de realidades; desde el Pong (un videojuego compuesto por dos rectángulos y un punto) a los escenarios hiperrealistas y en 3D de hoy. Es solo una cuestión de tiempo -unos 10.000 años, casi nada en términos evolutivos- para que habitemos en juegos indistinguibles de la realidad.

Damos nuestro voto de confianza a esta teoría. No porque seamos fanáticos de los videojuegos ni porque -a veces- sintamos detrás nuestro los comentarios de desaprobación del Jugador que nos tocó en suerte. La hipótesis de la simulación nos gusta porque pone sobre el tapete la esencia de la vida, que es nada más y nada menos que juego.

La Nación, Domingo 19 de junio de 2016


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