La empatía sin paracetamol del sufrimiento




Pocas cosas hay tan humanas como el sufrimiento, pero los humanos haremos todo lo posible por eliminarlo. El siglo XX, siempre tan práctico, respondió a este misterio con la invención del paracetamol, uno de los medicamentos más consumidos del mundo. “Pero el paracetamol no solo mata el dolor, sino también nuestra empatía” explica un estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de Ohio sobre los efectos psicológicos de este medicamento.

El estudio cotejó las reacciones de dos grupos de personas -uno que consumió paracetamol y otro que consumió un placebo- ante situaciones tristes y desagradables. Se registró un menor índice de dolor entre aquellos que consumieron paracetamol. “La empatía activa en nuestro cerebro las mismas zonas que se encuentran activadas en el cerebro de la persona que experimenta el dolor”, explican. Al sentir menos dolor, nos cuesta reconocer el sufrimiento ajeno. Esta carencia de empatía se diluye (agregan) con el efecto del medicamento.

Pero el misterio del sufrimiento sigue en pie; no sabemos el por qué, pero sí el para qué. La relación entre dolor y empatía nos hace más cercanos. 

La Nación. Domingo 5 de junio de 2016.-

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