La larga penitencia del pequeño Yamato



En estos días Japón está convulsionado (como le gusta decir a los periodistas televisivos) por la historia de Yamato Tanooka, el niño de siete años que fue abandonado por sus padres en la zona montañosa de Hokaido. Su hijo sobrevivió seis días en un bosque habitado por osos, solo y sin alimentos. 

Yamato arrojaba piedras a los autos y a las personas. Sus padres lo hicieron bajar del coche y volvieron a buscarlo “a los cinco minutos”. Pero él ya no estaba. Después de seis días de búsqueda fyue encontrado a diez kilómetros del lugar, en una barraca militar abandonada, dormido y tapado entre dos colchones. Había perdido dos kilos -no comió en esos días- pero pudo beber agua de una canilla que encontró cerca de ahí. 

“Papá te hizo pasar un momento tan duro. Lo siento mucho” dijo Takayuki Tanooka, el padre, a su pequeño. “Eres un buen papá, te perdono”, respondió Yamato. La opinión pública japonesa se deshace en críticas a sus progenitores, pero cuántas veces hemos besado, con lágrimas en los ojos, a esa mano que nos castigó y nos hizo daño.

La Nación, domingo 12 de junio de 2016.-

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