El museo de lo que ya no está




Los habitantes de Los Ángeles viven sobre un accidente geográfico llamado la Falla de San Andrés. Cantan canciones a un incierto Hotel de Corazones Destrozados y a un Boulevard de Sueños Rotos. Que en esta ciudad se haya abierto un Museo de Relaciones Rotas es, sencillamente, justicia.

La idea de este museo fue de un tal John Quinn, el californiano que publicó en internet un aviso pidiendo: "si alguna vez has tenido un corazón roto, dona aquí." Inmediatamente empezaron a llegarle tubos de dentífrico gastados, vestidos de novia, cepillos con restos de cabello y hasta un par de implantes mamarios de silicona.


"Las relaciones románticas son probablemente lo primero que viene a la cabeza, pero aquí cabe todo: relaciones de pareja, de amistad, trabajo, familia, con la religión, con un lugar o con el alcohol y las drogas, por ejemplo", explican las autoridades de este museo. Que -como todo museo, y toda ruina- son una ofuscada muestra de la voluntad por mantener algo con vida, la elegía a lo que ya no está, una declaración fervorosa de que aquí, alguna vez, hubo algo. 

La Nación, domingo 21 de agosto de 2016.-

Comentarios