El paraíso alcanzado y puesto a rifa



¿Cuánto tiempo duraríamos, animales de ciudad, en esa casita sobre la montaña o en ese rancho solitario en el medio de la pampa? Los australianos Doug y Sally Beitz soñaban con una casa en la una isla tropical. En la década del 90 compraron un terreno en la Micronesia edificaron el Kosrae Nautilius Resort, un complejo turístico de 16 habitaciones. Pero se cansaron de esta vida y decidieron volverse a Australia. ¿Qué hicieron con sus propiedades? No las vendieron: las rifaron.

Aunque no lo parezca, fue un buen negocio: el boleto para la rifa costaba 49 dólares y vendieron más de 50.000 en todo el mundo. El ganador fue otro australiano llamado Joshua que se hizo acreedor al complejo, su restaurante, cuatro casas para los gerentes, autobuses para pasear turistas y un fondo de 10.000 dólares.

Los Beitz volverán a su hogar en Australia para ocuparse de sus nietos. Todos soñamos con el paraíso, pero hay algo en la genética de nuestras almas que nos lleva a rechazarlo. Y, de todos los paraísos posibles, preferimos los perdidos.

La Nación, domingo 31 de julio de 2016.-



Comentarios

isabelvane dijo…
Excelente!