El vuelo del abogado hombre bala



El londinense Gary Stocker eligió el camino más largo y enredado para cumplir con su vocación de hombre bala de circo: se recibió de abogado en Oxford.

A los quince años, Gary ofrecía pequeños espectáculos de magia en las calles de Covent Garden. Pero por alguna razón -o por las deficiencias de un test vocacional- acabó licenciándose en Derecho en la Universidad de Oxford. A los treinta años ya era un abogado prestigioso, con un sueldo mensual de cien mil euros. Fue entonces que decidió unirse al circo; o, mejor, fundar uno.

El Chaplin Circus -que regentea junto a su amigo Mark Foot- tiene una carpa de mil asientos que cobija a veinte artistas entre malabaristas, trapecistas y equilibristas. Stocker guarda para sí el puesto de hombre bala. "El circo es más duro que mi trabajo anterior en número de horas, pero tiene libertad. Es emocionante y cada día es algo nuevo", declaró Gary al Daily Mail, lleno de alegría. Es posible que, como él, lleguemos a nuestra vocación a través de una sumatoria de equivocaciones.


La Nación, domingo 24 de julio.-

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