Hombres velados, mujeres sin velo



En los últimos tiempos aparece un nuevo modo de protesta que consiste en convertirse por un rato en el otro. Comenzó con el “JE SUIS CHARLIE”; se multiplicó en distintos tipos de indignaciones y quizás llegó a su punto más alto en las marchas en aquellas contra del femicidio compuestas por hombres con vestido y tacos altos.

En Irán -donde el travestismo es una posibilidad mucho más riesgosa que aquí- hay un grupo de hombres que publica fotos de ellos mismos cubiertos con el hiyab, ese velo islámico que cubre casi todo el rostro de las mujeres. Junto a ellos aparecen sus esposas: están vestidas con una remera de manga corta y un pantalón ceñido, como si fueran hombres iraníes o mujeres occidentales.

"Cuando la Revolución Islámica de 1979 tuvo lugar, mi madre comenzó a ponerse el hiyab por obligación. Ella nunca creyó en eso. Tenía que llevar ese atuendo durante los calurosos veranos de Juzestán (sudoeste de Irán) Siempre sentí pena por ella y por mis hermanas", dijo uno de los hombres fotografiados. Pero no alcanza con ser por un rato una de ellas; se hace necesario dejarlas ser lo que son.

La Nación, domingo 7 de agosto de 2016.-

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