Pensamiento corto en la era del Powerpoint




De vez en cuando, alguien levanta la mano y denuncia algo que todos sospechábamos, pero no nos animábamos a decir. “Las universidades deberían prohibir el Powerpoint. Hace que los estudiantes se vuelvan estúpidos y los profesores aburridos” increpa un artículo del periódico académico estadounidense The Conversation. Y nosotros -después de haber sido conejillos de indias de cientos de inocuas proyecciones en clases, conferencias y eventos- estamos muy de acuerdo.

¿Por qué tanto enojo? El periodista Paul Ralph sostiene que las proyecciones de Powerpoint son nocivas porque desalientan el pensamiento complejo: solo se utilizan definiciones, slogans y nociones ultrasimplificadas. Y cuando los estudiantes depositan su fe en ellas, abandonan los libros y el “gasto” de tiempo que representaría su lectura.


Vivimos tiempos de pensamiento ultrabreve, de eslogan y consigna. De opiniones de titular de diario y reflexión de zócalo de noticiero televisivo. Pero las imágenes de Powerpoint (esas hijas venidas a más de las proyecciones de diapositivas) nos expresan, y nos exponen. 

La Nación, domingo 28 de agosto de 2016.-

Comentarios

Diego dijo…
Debe estar todavía el pdf de "El estilo cognitivo del Powerpoint" de Tufte, en donde llega incluso a achacarle al uso del Powerpoint el accidente del Challenger. Totalmente de acuerdo con Tufte, aún en sus exageraciones, porque el tema debe plantearse con fuerza.

Anoche di una charla en la que me habían preparado un Powerpoint que prácticamente no usé más que para mostrar algunas imágenes pertinentes. Durante el resto de la charla pasé las diapositivas del Powerpoint como para seguir el hilo, pero ni las leí ni el público las miró.