Cazadores de ciudad, supervivientes irascibles




No fue un día de furia: fue toda una semana. En Buenos Aires, la combinación de fin de año, calor y cortes de tránsito nos convirtió en sujetos más intolerantes y agresivos. ¿Explicación científica? "Cuando salimos del subte o estamos en una calle llena de gente, nuestro cerebro se vuelve hipervigilante a la percepción de amenaza de lo que nos rodea. Tan sólo somos una persona ante un aglomerado de gente, lo que nos lleva a comportarnos de forma defensiva; constantemente estamos alerta ante posibles amenazas" dijo la psicóloga Ellen Boag a la BBC esta semana.


“Es una cuestión ancestral de supervivencia" agrega el profesor Andreas Meyer-Lindenberg en una nota de la revista Nature. “Utilizamos mecanismos de defensa psicológica para protegernos", como el no detenernos ni hacer contacto visual con los ojos de las otras personas. Esto no sucedería en el campo, donde la gente está acostumbrarse a verse y no necesita dilapidar su energía en desconfiar del prójimo. La ciudad produce el milagro de convertirnos en personas peores de lo que solemos ser. 

La Nación, domingo 11 de diciembre de 2016.-

Comentarios

made atom dijo…
iba a comentar algo, pero me están mirando mal unos boludos.