Beber para recordar

“Quiero emborrachar mi corazón / para olvidar un loco amor,” dice el tango. Tenemos malas noticias para el sujeto que lo hizo: un estudio de la Universidad John Hopkins de Baltimore señala que el alcohol, más que ayudar a olvidar, instala al recuerdo con más fuerza.

La investigación –publicada en la revista en la revista Translational Psychiatry de Estados Unidos- fue hecho sobre un grupo de ratas a las que se sometió a descargas eléctricas. A unas se les dio agua y a las otras, alcohol. Después de esta (dolorosa) experiencia, las ratas alcoholizadas recordaban mejor la descarga y sentían más miedo que aquellas que tomaron agua.


“Quiero por los dos, mi copa alzar / para olvidar mi obstinación, / y más la vuelvo a recordar” continúa diciendo el tango. Pero más bebo y más recuerdo. No tenemos medicaciones para el olvido; tan solo algunos analgésicos para el recuerdo. El día en que alguien pueda envasar al olvido para venderlo, se hace rico. 

La Nación, domingo 12 de febrero

Comentarios

Diego dijo…
Al final en Baltimore gastan plata al pedo en conclusiones que ya había sacado Cadícamo: más tomo, más la vuelvo a recordar. (Ninguna rata fue afectada por el poema).
Marianodon dijo…
Cadícamo sabía de qué hablaba.