El Pac-Man en su laberinto




En febrero se murió Masaya Nakamura, el creador de Pac-Man. El Pac-Man es el videojuego perfecto y no hubo intento de mejorarlo que tuviera éxito. Tenemos una pantalla con fondo negro, un laberinto minimalista de paredes azules, un coso (perdón, pero una palabra mejor no se me ocurre) redondo y amarillo que come pastillitas mientras trata de escapar a a persecución de cuatro fantasmas. Eso, solamente. No hace falta que se haga el chiste del consumidor compulsivo de pastillas; ya lo hizo todo el mundo.

Pac-Man fue lanzado en 1980, o sea, en otro mundo. En 2016 fue nombrado el arcade -videojuego basado en el estilo de máquinas de monedas- más jugado de todos los tiempos, según la revista  especializada US Gamer.

Masaya Nakamura recibió la Orden del Sol Naciente. Hace un par de semanas tenía 91 años, y a fines de enero ascendió a la gloria -ese nivel superior del jugador- escoltado por sus cuatro fantasmitas. Como se dice en los videojuegos: GAME OVER. El partido terminó y la vida –en su sentido más profundo- es un juego. Insertamos otra ficha en la ranura, y seguimos jugando.

La Nación, domingo 5 de febrero de 2017.-




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