De cómo José Luis le ganó al olvido


En 1994 el español José Luis Casaus perdió a su esposa, Elena Lupiañez Salanova. Quedó viudo y con dos gemelos: Yuri y Boris. Hubiera sido una historia de amor muy breve -se conocieron en 1986, tuvieron a sus gemelos al año siguiente y Elena murió de cáncer siete años después- pero desde entonces y cada 21 de marzo José Luis publica en el diario El País una breve esquela a su “Elenita” para hablarle de los progresos de los gemelos.

Tus hijos Boris y Yuri acabarán dándose el gustazo con Coltrane, Compay Segundo y Rimsky Korsakov, pese a las zancadillas que me pone un tal Nintendo”. “Boris y Yuri ya pueden recibir a la reina de la Commonwealth y conversar con ella sin filtros idiomáticos; lamentablemente Kate Moss no se pone al teléfono” escribe con humor, que es uno de los nombres de la melancolía. 

"No somos creyentes y soy consciente de que es una nota a la nada, salvo a su recuerdo, que sí existe", explica José Luis. La suma de estos pequeños recuadros (que ya tiene sus fans) da como resultado la más corta de las novelas epistolares, pero la más larga de las elegías.

La Nación, domingo 26 de marzo de 2017.-

Comentarios

Diego dijo…
Linda historia. Voy a ver si consigo una novia mucho menor que yo y se la comento.