La suerte excesiva del matrimonio Fink


“Lo logré otra vez” dijo por teléfono Barbara Fink a su marido. El matrimonio Fink acaba de ganarse la lotería por tercera vez, y a nosotros nos asalta un sentimiento que no es la fingida “sana envidia”; quisiéramos que, al menos, dejen de quedarse con el premio gordo. 

La pareja formada por los canadienses Barbara y Douglas Fink parece bendecida por los dioses del azar y los del dinero. En 1989 ganaron su primer premio por casi cien mil dólares. En 2010 fueron setenta y cinco mil. Este año se quedaron con el premio más grande (hasta ahora) de su luminosa carrera: seis millones de dólares. 

Los Fink son de Edmonton, Alberta y utilizarán el dinero para “cuidar a su familia, viajar y comprar una casa nueva". "La familia es primero", dijo Barbara. "Queremos asegurarnos de que nuestras hijas y nietos están atendidos". Se dice que la suerte es loca. Los romanos creían que la Fortuna ayudaba a los audaces. Nosotros hoy sabemos que la suerte prefiere a los afortunados.

La Nación, domingo 9 de marzo de 2017.-



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