Reuben Paul y sus espías de peluche


Parece un chiste de salón, pero sucedió realmente: en Estados Unidos hay un chico que hackea ositos de peluche. Es el texano Reuben Paul, tiene once años y es experto en ciberseguridad: sabe conectarse con una muñeca, un auto teledirigido o un artefacto de videojuegos y puede captar todos los sonidos que entran por los oídos de estos artefactos. 
Reuben también es fanático del kung fu –es cinturón negro- y se considera un “ciberninja”. Por suerte hoy trabaja por la seguridad de los usuarios de Internet,  y no en contra de ella. Tiene su propia organización llamada “Cybershaolin” -otra vez, el kung fu- que es una empresa sin fines de lucro que educa a otros niños en cuestiones de privacidad usando metáforas orientales.
"Estos juguetes someten a los niños a una vigilancia continua y no están sujetos a normas algunas de protección de datos", advierte nuestro hacker. La noticia es que podemos ser escuchados y grabados por cualquier clase de aparato. Para cualquier paranoico, una noticia como esta equivale a ganarse la lotería.

La Nación, domingo 4 de junio de 2017.-


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