La hija de Dalí: una demanda surrealista.


Salvador Dalí -el pintor preferido de los que odian la pintura- hizo todo lo que pudo para convertir su vida en un gesto surrealista. La decisión de un juez español de autorizar la exhumación de sus restos por una demanda de paternidad parece otro capítulo de este happening. 
La demandante se llama María Pilar Abel Martínez, tiene 61 años, es vecina de Girona y tiraba las cartas en un programa de televisión. La pitonisa Pilar sostiene ser el fruto “de una relación de amistad que se convirtió en amor en la clandestinidad” entre el pintor preferido de los que odian la pintura y la empleada de una familia que pasaba los veranos con ellos en Cadaqués.
“Estoy muy contenta. Ahora se sabrá la verdad de cuál es mi ADN y quizás callaré muchas bocas, por mi familia y por mi madre” dice Pilar Abel. El hombre de los bigotes de bogavante no dejó herederos directos, pero del otro lado de la demanda está la Fundación Dalí (su sucesora legal) que está preparando un recurso para oponerse a esta acción.
Dalí tuvo dos vocaciones: primero, la de personaje; después, la de pintor. Atrás -muy atrás- quedó la persona y hacia allí se dirige nuestra malsana curiosidad de encontrarle un lado “humano”. Pero, además, Salvador Dalí también es un mito. Y a los mitos no hay mentira ni verdad que les pueda hacer ninguna cosa. 


Mariano Nicolás Donadío

Viernes 7 de julio de 2017 - año 16 - número 752 - día del eucarionte

lo insoportable
los bancos que te encajan una tarjeta sin avisarte “porque es gratuita”

actividades de la fundación solargento
“Géneros imposibles: samba existencialista, tango optimista, reggaetón bueno” Debate.

mira vos, che

nadie se acuerda de los olvidados
Hoy: Myriam de Urquijo.




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