Siete curas se meten en un bar


Parece un chiste de bares: siete hombres vestidos de sacerdotes entraron a un bar de Gales, se sentaron en la barra y pidieron cervezas para todos. El tabernero los miró con cara de enojo, se molestó con ellos y los obligó a irse. “En este bar no queremos personas disfrazadas ni despedidas de soltero”, argumentó.
Los siete hombres vestidos de hábito trataron de explicarle que realmente eran sacerdotes, que dos de ellos acababan de ordenarse y que querían invitar a un trago a sus compañeros. Fue inútil. "Al escucharle pensamos que era una broma, hasta que comprendimos que no era el caso, que nos lo estaba diciendo en serio", dijo uno de los curas. Los siete fueron expulsados, pero uno de los parroquianos los reconoció y salió a la calle a buscarlos.
El responsable del local -“The city Arms”, de Cardiff- corrió detrás de los religiosos para pedirles que volvieran. Y pagó dos rondas para todos. Disfraz es disfraz y uniforme es uniforme, pero a veces hay gente que se disfraza de lo que es.
  

La Nación. Domingo 13 de agosto.-

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